Orígenes de la tradición de los Huevos de Pascua

La tradición de regalar y compartir los conocidos Huevos de Pascua, se remontaría a varios siglos atrás, aunque antes no eran de chocolate.

No hay una coincidencia general sobre el origen de la tradición, pero se habla de varios posibles orígenes:

A lo largo de las diferentes dinastías egipcias el huevo simbolizó la vida. En unos de sus antiguos jeroglíficos dice: “Dios es uno, él creó la vida de lo inanimado y creó polluelos de los huevos”.

También se cree que Osiris y su hermano, Tifón, lucharon entre sí e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.

El huevo es un elemento central en las celebraciones actuales de la pascua egipcia que se relaciona con el comienzo de la primavera, la época de mayor fertilidad y bonanza para las cosechas.

En general, se celebra el lunes posterior a la pascua católica. Durante ese día se hierven los huevos que luego son pintados y decorados con frases y deseos para familiares y amigos. Después los depositan en cestas de hojas de palma y se cuelgan en los árboles o sobre las casas, esperanzados en que los dioses recojan sus pedidos durante el amanecer.

La ilustración muestra cómo paganos representaban sus huevos sagrados. Uno de ellos (el de la izquierda) es el huevo sagrado de Heliópolis, el otro (a la derecha), es el huevo de Tifón.

El huevo es un símbolo sagrado que usaron los babilonios. Creían en una vieja fábula acerca de un huevo de gran tamaño que se suponía había caído desde el cielo al río Eufrates. De este maravilloso huevo -de acuerdo con la historia- fue engendrada la diosa Astarté o Istar, diosa de la fertilidad, cuya celebración más importante se llevaba a cabo en la primavera del hemisferio norte.

Se la relacionaba con la fertilidad y se la simboliza con los huevos que dan nacimiento a una nueva vida y por conejos que representan la reproducción prolífica.

Más cerca en el tiempo, con la llegada del catolicismo, se tomaron algunas de las tradiciones, se adaptaron y relacionaron con la muerte y resurrección de Jesús. Se sugirió que igual que un pollo sale del huevo, ¡Cristo salió de la tumba¡

En la antigüedad, a la prohibición de comer carne durante la Cuaresma (40 días antes de la muerte de Cristo) se sumaba también la prohibición de consumir huevos. Durante ese tiempo las familias decidían conservarlos y, en una primera instancia, se los recubría con cera para evitar que se vencieran. Con el paso de los años se incluyó la pintura para luego regalarlos a familiares y amigos el domingo de Pascua.

Siglos más tarde, sin lugar exacto avalado, se cambiaron los huevos clásicos por los de chocolate y la tradición se extendió a todo el mundo hasta la actualidad.

¿Y el “conejo de Pascua”?

Los alemanes, para justificar la mezcla de símbolos paganos y cristianos, inventaron una muy curiosa leyenda, cuento o fábula, que se ha ido transmitiendo de generación en generación y que dice así:

“Había una vez un conejo que vivía en el sepulcro que pertenecía a José de Arimatea donde depositaron el cuerpo de Jesús después de su muerte en la cruz.
El conejo estaba presente cuando lo sepultaron y vio cómo la gente lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.
Cuando pusieron la piedra que cerró la entrada, el conejo se quedó ahí mirando el cuerpo de Jesús y preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas. Pasó todo un día y toda una noche mirándolo, cuando de pronto Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo entonces comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y se sintió obligado a avisar al mundo y a todas las personas que lloraban que ya no tenían que estar tristes, pues Jesús no estaba muerto, sino que había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo, símbolo de la vida, los hombres entenderían el mensaje de resurrección y alegría. Desde entonces el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.”

Los invito a despertar su creatividad y a que hagan unos huevos de Pascua en Patchwork, ya sean como estos:

O bien en Quilts:

¡Felices Pascuas!

 

 

http://www.lanacion.com.ar/2008790-huevos-de-pascua-el-antiguo-egipto-la-diosa-teutona-y-otros-posibles-origenes-de-la-tradicion

http://www.soyelaprendiz.com/2014/04/el-verdadero-origen-del-conejo-y-los.html

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